Collin corría tan rápido como podía, intentando escapar de Caius, pero parecía imposible.
Se lanzó detrás de un árbol grueso, presionando la espalda contra el tronco y conteniendo la respiración.
Collin cerró los ojos, mordiendo sus labios para no hacer el menor ruido.
Un paso.
Otro.
Y otro más.
Un gruñido bajo resonó en el aire.
Y entonces, el ataque llegó.
Caius se lanzó sobre ella, la fuerza del impacto la arrojó brutalmente al suelo. El aire escapó de sus pulmones en un grito ahogado cuando