Liam*
Caminaba de un lado a otro dentro del templo, sus pasos marcando un ritmo tenso sobre el suelo frío. Intentaba rezar a la Diosa Luna, pero su mente estaba en otro lugar.
Damon y Caius estaban retrasados.
Ya había pasado más de un día.
Y nada.
El pecho de Liam subía y bajaba, los puños cerrados. Su lobo estaba inquieto, gruñendo dentro de él, y el nombre de Collin pulsaba en su mente como una maldición.
Fue entonces cuando Eve entró apresurada.
Liam se giró bruscamente, los ojos tomados po