Cuando en la oscuridad de la cueva llegaron, Liam la acostó en el suelo con cuidado y gentileza extrema. El macho se puso encima de ella, su cuerpo caliente y pesado. Se acercó, mordiendo su labio inferior.
Marcándola aún más. Sus ojos bajaron salvajes por sus pechos, comenzó a quitarle el vestido. Quería contemplar su cuerpo, saber lo que le esperaba. Cuando ella ya estaba desnuda, los ojos del macho brillaron como llamas.
Ella se sentía
avergonzada, nunca había estado con un hombre. No sabía