Collin*
Ella se quedó inmóvil.
El rostro de su hermana estaba allí, tan cerca, tan familiar... y al mismo tiempo, tan distante. El último recuerdo que tenía de ella era una silueta inmóvil junto a sus padres, observándola ser llevada sin mover un solo músculo.
La mirada de Colen se deslizó por su cuerpo, de arriba abajo.
Y entonces, alzó una ceja.
“¿Cómo sigues viva?”
Collin rió, un sonido seco y sin humor.
“Suerte, quizá.”
Colen dio un paso al frente, su expresión suavizándose.
“Ah, hermanita.