Alade observaba la escena delante de sí con los ojos llenos de lágrimas y el corazón hecho pedazos. Era como si el propio suelo hubiera sido arrancado de debajo de sus pies. Cada latido en su pecho dolía como un martillazo no, no podía ser real. Não él. No Aaron.
"Aaron..." su voz vaciló "¿qué significa esto?"
El chico, ahora tan diferente, se volvió lentamente. Su mirada era gélida, indiferente, cruel. No había rastro alguno del Aaron que la había salvado, que la había besado, que le prometie