Collin se durmió en la habitación contra su propia voluntad. Su mente iba y venía, siempre regresando a las palabras de Liam. Cada frase parecía martillar una verdad ineludible: no tenía elección. Él la quería allí, y nada podría cambiar eso. Su sueño fue perturbado por pesadillas y recuerdos de casa, y despertó sobresaltada al oír algo caer al suelo.
Sentándose en la cama, vio a una joven en la esquina del cuarto. Alta, delgada, de piel negra, ojos verdes y el cabello trenzado, sostenía lo que