200. La Ofrenda de los Primeros.
Franco sintió que caía, como si el suelo debajo de sus pies se hubiera roto. Pero no se preocupó, no tuvo miedo. Aquella sensación de ingravidez, en vez de sentirse aterradora, se sintió tranquila, se sintió refrescante. Como si todo el cansancio que había acumulado en su cuerpo hubiera desaparecido de repente. Permitió que su cuerpo fuera consumido por aquella extraña gravedad hasta que su cuerpo golpeó con fuerza el suelo. Aquello de verdad sí le dolió, pero logró sostener aquella sensación a