195. El presio de la sangre.
El Precio de la Sangre.
La luz brillaba frente a nosotros. Habíamos logrado llegar a un largo pasillo de una extensión que parecía interminable. Caminaba de la mano con Nicolás, que apretaba mi mano con fuerza. Incluso en su forma humana, el niño era mucho más fuerte que un humano normal. Apretaba mi mano con fuerza, pero yo lo permitía porque el niño no quería soltarme; tal vez tenía miedo de perderme. Podía escuchar cómo su pequeño estómago rugía del hambre.
— Te prometo que cuando salgamos