Comenzó a quitarme la camiseta lentamente, enrollándola sobre mi cabeza. Después se arrodilló con las piernas a los lados de mi cuerpo, sin dejar de observarme.
- ¿Estás decepcionado al ver mi ropa interior de algodón simple? - bromeé, viéndolo sonreír al recordar nuestra conversación de la noche anterior.
- ¿Desilusionado? ¡Jamás! Puedes llevar lo que sea y te verías condenadamente sexy - respondió trazando con sus dedos delicados arabescos sobre el borde de la braga.
Desabrochó uno a uno los