Las primeras luces de la mañana me despertaron mientras la observaba dormir. Era tan hermosa que me quitaba el aliento. Sus largas pestañas, la pequeña nariz respingona y esos labios que había tenido la oportunidad de probar y que deseaba volver a hacerlo. Me puse a pensar en la impactante historia que nos contó la noche anterior y en lo privilegiado que me sentía porque ella confiara en mí de esta manera.
Supe el momento exacto en el que despertó porque sus brazos se tensaron a mí alrededor y