El primer encuentro se vio ligeramente empañado por las groserías que Khal le dirigió a Misha, la amable doctora que me había atendido. No logré comprender el motivo de su comportamiento tan desagradable hasta mucho tiempo después. Todo lo que sé es que mi mirada no podía apartarse de su acompañante y, sin poder resistirme, me acerqué con la intención de brindarles ayuda. Misha, al notar mi interés por su amiga, me la presentó: "Mica", un nombre que resonaría en numerosas noches.
Entre malos en