Vanessa se tapó la cara, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa.
—¿Cómo te atreves?
Se lanzó contra ella para intentar arañarla.
—¡Maldita! ¡Te voy a matar!
Lía le sujetó el cabello con una mano y le inmovilizó las manos con la otra; en un par de movimientos la dejó sin oportunidad de defenderse.
Alguien no pudo quedarse callado y saltó a favor de la otra:
—Te pasaste. No solo estás fumando donde no debes, sino que además te pones a dar golpes.
—Ya les dije que yo no estaba fumand