—Viste que no te iba a seguir el juego y, en cuanto escuchaste que Iñaki y sus amigos bajaban, te inventaste este teatrito de la caída —comentó Lía, antes de reír con amargura—. Hasta voy a terminar pensando que yo soy tu verdadero amor; te esfuerzas demasiado solo para ponerme en mal con el grupo de Damián y dejarme sola.
—En serio me estás juzgando mal. —Celeste se cubrió con la mano la parte mojada de su blusa mientras sus ojos se ponían rojos, a punto de llorar—. En verano me gusta usar blus