Iñaki fue quien gritó que se detuvieran.
Desde el hueco de las escaleras se podía ver la entrada; Celeste estaba de espaldas, así que parecía que se había caído porque Lía la había empujado.
Además de Iñaki, también bajaron Tomás Lugo, el heredero de su familia, y las gemelas Paulina y Fernanda, que eran las mejores amigas de Celeste. En cuanto vieron a Lía, mostraron gestos de desprecio y enojo.
—¿Dónde te duele? —preguntó Iñaki mientras la ayudaba a levantarse, revisando sus heridas con nervio