—Amo tu ducha, es tan maravillosa —dijo Clarisse, mientras se secaba el cabello desde la puerta—. Podría vivir feliz ahí dentro.
—¿No crees que querer vivir en un cuarto de baño es demasiado? —bromeó Soren.
Clarisse dejó de frotar su cabello con la toalla y lo miró boquiabierta.
—¿Bromeas? El lugar es del tamaño de mi habitación. Mi departamento cabría aquí fácilmente —expuso al señalar el entorno—. ¿Siempre fue así y la construiste desde cero?
—Así ha sido desde que la compré cuando llegué a S