Finalmente, los cinco llegaron a aquella plaza escondida en la que comieron hamburguesas la primera vez. El lugar se veía igual de impresionante que aquella noche, las luches colgando de los árboles y las mesas llenas de comensales.
A Clarisse le gustaba ese lugar, no sólo por la vista si no también por los platillos tan deliciosos que vendían los diversos camiones de comida. Ordenaron comida de varios puestos y luego fueron a tomar asiento en una de las mesas de picnic.
—Entonces, Soren. ¿Cómo