El silbido hidráulico que emitió la pesada puerta puso a todos alertas. El mecanismo empujó la puerta a un lado y Clarisse sonrió aliviada porque sólo había dos personas que conocían la clave de acceso. Uno estaba junto a ella, apuntando el rifle hacia la puerta y no había manera de que Rubén pudiera abrirla considerando que no había una manera de hacerlo desde adentro. Y la otra persona era quien estaba al mando de todo y dio la orden para ponerlos a todos resguardados.
—¡Brion! —saltó la chic