Cuando la puerta del avión privado se abrió encontró varios vehículos esperando por ella y sus acompañantes. Aún no estaba segura de en donde estaban, pero siguió las indicaciones de Otto, a quien enviaron para ser su guía en ese lugar. Lo único que Serena podía hacer era mirar por la ventana cómo la lluvia caía sin piedad.
Durante su viaje notó que Otto, el caballerizo de su madre, recibió una llamada breve. La chica quiso saber quién estaba del otro lado de la línea, pero era claro que él no