Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente, cuando regresamos a casa de Tea, hallamos todo aún más desordenado que la noche anterior, aunque pareciera imposible. Tea estaba en su dormitorio, revolviendo el caos que acumulara allí.
—¿Qué buscas? —pregunté, asomándome a la diminuta habitación.
—Nada de tu incumbencia —gruñó sin siquiera mirarme.
Esquivé algo de tela que voló en mi dirección, armándome de paciencia.
—Si nos dices qué buscas, podemos ayudarte a encontrarlo.
—Las bot







