Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, molía manzanilla con Tilda cuando la puerta de la sala se abrió de par en par. Nos volvimos las dos y el corazón me dio un vuelco al ver entrar a la princesa con la esposa del Gamma. Mi incliné ante ellas, más que nada para hurtar la cara a sus miradas penetrantes. Se detuvieron a tres pasos de la mesa en completo silencio. Tilda me miró de reojo de camino hacia afuera. Apreté las manos temblorosas contra mi delantal al quedar sola con ellas.
—Con que en los bañ







