Capítulo 62 —Ni siquiera la vida
Narrador:
No volvieron a hablar en todo el trayecto. Cleo se mantuvo con la mirada fija en la ventana, fingiendo que las luces de la ciudad eran suficientes para distraerla. Nerón, al volante, no la miró más. Pero su mandíbula apretada y la tensión en sus nudillos decían lo que su boca no soltaba.
El ascensor subió en silencio hasta el piso del penthouse. Cuando las puertas se abrieron, ella salió primero. Él la siguió. El ambiente los envolvió como un eco de lo