Narra Amado
Era divertido verla pelear conmigo. Me sorprendía ver cómo se asombraba por las "pequeñeces" de mi estilo de vida. Le molestaba el jet privado, le irritaban los sitios caros; decía que no podía evitar pensar en aquellos que pasaban necesidad. Aunque siempre viví así y no podía restarle importancia a mi realidad, entendía que su mundo había sido diametralmente opuesto.
Antes de volver al mundo real, decidí llevarla a caminar por las calles de París. Debo admitir que se veía como una n