La inseguridad en una persona especial es un enigma. No sabía por qué o cómo me importaba tanto protegerla. Sabía que podía conocer mi dolor como yo el de ella, pero no tardé mucho en darme cuenta de que su oscuridad era, quizás, más profunda que la mía.
El convivir con personas nunca fue lo mío; lo mío eran los negocios, ser serio y calculador. Pero los problemas no tardaron en llegar, acompañados de tormentos. Sus miedos y los míos seguían latentes, chocando en el silencio de aquel hotel en Pa