Capítulo 59
Mientras tanto, Andréia observaba atentamente la forma en que Pedro cocinaba. Apenas terminó el desayuno, él ya empezaba a preparar el almuerzo. Con movimientos rápidos y llenos de trucos que ella nunca había visto, lo que la dejó completamente maravillada.
—¿Yo puedo…? —empezó, algo avergonzada, apretando los dedos unos contra otros.
Pedro levantó la mirada y sonrió.
—Claro que puedes ayudarme. Espero que Maurício no se moleste.
Antes de que ella respondiera, la voz de él llegó des