Capítulo 60
El sol comenzaba a ponerse cuando el ritmo de la hacienda disminuyó. El aire se volvió más fresco, señal de una posible lluvia en camino. Andréia ayudó a Pedro a organizar lo que se serviría en la cena. Entre una olla y otra, reía en voz baja con las historias de él.
Afuera, Maurício observaba a la distancia. No decía nada, pero sentía que todo había encajado. Verla allí, moviéndose con naturalidad entre los espacios de la hacienda, conversando con Pedro y aprendiendo las rutinas, r