Capítulo 7Ella estaba tan entregada al beso que sus oídos parecían no escuchar ya la tormenta. De repente, todo quedó distante, irrelevante. Estar en los brazos de aquel vaquero gigante y rudo parecía, en su mente, lo mejor que había hecho en años.Abrió aún más los labios, queriendo sentir por completo su sabor, la lengua caliente que la invadía sin rodeos.—Ah… —gimió otra vez, sintiendo su intimidad palpitar con fuerza, todo su cuerpo ardiendo por dentro.Su cuerpo se derritió cuando las manos de él, grandes, duras, completamente dominantes, se deslizaron por su cintura, subieron por su espalda y, despacio, bajaron hasta su trasero. Apretó con firmeza, arrancándole un suspiro tembloroso y haciendo que el calor entre sus piernas aumentara de una forma casi dolorosa.Sus rodillas estaban a punto de ceder.Por un breve momento, se preguntó por qué él había cedido, si poco antes había dicho que ella no le interesaba. ¿Sería solo su testosterona en alza? ¿Un impulso que cualquier hombr
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