Capítulo 2—Creo que el señor sabe la respuesta. Mi asistente, André…—Ah, el engreído —lo interrumpió él, con una sonrisa burlona—. Estuvo aquí todo pomposo, lleno de delicadezas.Ella alzó una ceja y cruzó los brazos. Ahora entendía perfectamente por qué André había dicho que Zacky era un grosero.Zacky se levantó, fue hasta el fregadero y tomó una taza de aluminio. Abrió el grifo hasta llenarla.Dolores lo observaba, curiosa, y arqueó una ceja.—¿No bebe agua filtrada?Él se volvió hacia ella, apoyando la cadera en el fregadero, y soltó una risa corta.—Esta agua está filtrada, señorita. Viene directo del manantial, pura como el oro.Ella parpadeó, sin saber si creerle o no, y lo vio beber el agua con gusto, como si fuera la mejor del mundo.Luego le extendió la taza.—¿Quiere probar?Por un instante, ella dudó. La mirada firme y confiada de él la desconcertaba.Al final tomó la taza; sus dedos rozaron los de él lo suficiente como para sentir un escalofrío recorrerle la espalda.Do
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