Capítulo 87
Al día siguiente, Henrique volvió a la panadería a la hora del almuerzo. Esta vez encontró a Brígida organizando algunas cosas detrás del mostrador. Tan pronto se cruzaron sus miradas, él sonrió.
—¿Vas a almorzar ahora? —preguntó, casual, apoyando el codo en el mostrador.
Ella dudó un segundo y luego asintió.
—Mi descanso acaba de empezar.
—Perfecto —dijo él—. El restaurante de al lado es bueno. ¿Aceptas compañía?
Brígida parpadeó, sorprendida… y halagada.
—Acepto.
Se sentaron en un