Capítulo 53
Ella ajustó el escote corto del vestido, hizo estallar el chicle y caminó con pasos decididos hasta la sala de espera, donde el señor se apoyaba, tambaleante, en un sillón de terciopelo gastado. Vestía un traje que alguna vez fue caro, pero ahora estaba raído en los bordes, y tenía el aire de alguien perdido en el tiempo. De él emanaba un suave olor a alcohol barato y a loción para después de afeitar antigua.
—Buenas noches, cariño —dijo Molly, con su voz pegajosa de dulzura profesi