Capítulo 42
Al final de la jornada, salieron juntos de la boutique y regresaron al edificio. El cansancio del día pesaba, pero no era nada agotador.
Dentro del ascensor, Zacky se apoyó en la pared espejada, observando el reflejo de ambos.
—¿Esta es tu rutina? —preguntó, rompiendo el silencio—. ¿Todos los días?
—Sí. De lunes a viernes —respondió ella, con una sonrisa cansada.
Él frunció levemente el ceño.
—Un poco monótona.
Dolores soltó un suspiro corto.
—Sí… estoy de acuerdo. —Hizo una pausa a