Capítulo 79: El vacío de la consciencia
La pesadilla no fue un sueño; fue un recuerdo que se negaba a morir. Estaba de nuevo en el mirador, sintiendo el aire gélido, viendo cómo la versión más cruel de mí mismo —esa que Daniel me obligaba a interpretar— destrozaba el corazón de Alissa. Me desperté bañado en sudor frío, con la respiración entrecortada y un vacío en el estómago que no tenía nada que ver con el hambre. Mi cuerpo seguía reclamándome el estrés: las náuseas, el mareo, la sensación de estar desmoronándome desde adentro hacia