Capítulo 68: El veredicto de la carne
La noche se había tragado la oficina, dejando solo el zumbido eléctrico de los servidores y el tintineo lejano de la ciudad como única compañía. Me quedé hasta tarde, no porque el trabajo lo requiriera con urgencia, sino porque el silencio de mi despacho era el único lugar donde podía dejar de fingir que estaba bien. Cada vez que cerraba los ojos, aparecía el rostro de Kyler en la sala de juntas, su labio sangrando y la frialdad asesina de su mirada. ¿Era odio real o una máscara? Cada día que pa