Veinte años habían pasado desde aquella noche en que Valeria fue abandonada en el altar.
El Refugio Verde ya no era solo un albergue escondido en Jarabacoa. Se había convertido en uno de los destinos más reconocidos del ecoturismo en toda la República Dominicana. Las cabañas de madera y cristal estaban reservadas con tres meses de anticipación, el restaurante “Raíces” tenía lista de espera, y el centro de educación ambiental recibía visitas guiadas de escuelas de todo el país. Lo que nació de u