Veinte años habían pasado desde aquella noche en que Valeria fue abandonada en el altar.
El Refugio Verde era ahora un lugar emblemático del ecoturismo en la República Dominicana. Tenía cabañas cómodas, un restaurante reconocido, un centro de educación ambiental y un programa de voluntariado que recibía jóvenes de todo el país.
Valeria, con cincuenta y dos años, seguía siendo la dueña y el alma del lugar. Su cabello tenía más hebras plateadas, pero su sonrisa seguía siendo la misma: cálida, lum