La reunión legal se celebró dos semanas después en la sala de juntas del piso 28 de las oficinas centrales de Montiel-De la Vega. El aire estaba cargado de tensión.
Valeria y Mateo llegaron juntos, tomados de la mano. Ella vestía un traje pantalón blanco impecable, el cabello suelto y una expresión serena que ocultaba los nervios que le apretaban el estómago. Mateo llevaba camisa negra y pantalones oscuros, con esa presencia fuerte y tranquila que siempre lo acompañaba.
En la sala los esperaban