George fue detenido por el intento de homicidio de Gerald, aquello por lo menos dejaba a Kate lejos de las manos de aquel psicópata narcisista. Gerald intentó acercarse a ella al salir de la sala, pero se detuvo al ver como el abogado y ella se abrazaban efusivamente en el pasillo. Lleno de celos e impotencia salió del tribunal y fue hasta su coche; estaba por subir a su auto cuando escuchó la voz de Kate:
—¡Gerald! —se volvió hacia ella. Kate extendió su mano y lo miró con ternura.
—¡Gracias