Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Esa noche mi Axel me arrulló y me quedé dormida de inmediato, cómo siempre que me sentía en la paz de sus brazos. Ya no supe si la güera y Cris se habían quedado con nosotros en el departamento. Al día siguiente, Axel me despertó con mucha ternura y de inmediato percibí un olor delicioso.
–Despierta, mi amor – Me dijo Axel, después de darme un beso – Cariño, he traído el desayuno para que desayunemos en la cama.
La mejor manera de despertar tenien