Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Después de hacer el amor y relajarme un poco en los brazos de Axel, mientras que el agua caía sobre nuestros cuerpos, él finalmente me bajó al piso y nos bañamos juntos para después, secarnos, vestirnos y desayunar ese delicioso desayuno que mi Axel me había llevado y que se me antojaba demasiado. Estaba muy feliz y muy relajada después de lo que acababa de pasar.
–Amaia, espero que no te moleste que hoy desayunaremos algo dulce – Dijo mi rey – Se