Capítulo 327
Amaia Domínguez García
Mexicali, Baja California, México
Axel me sorprendía siempre de una y de todas las formas en que eso era posible y no lo podía creer para nada. No podía entender tampoco como era que él, siendo tan guapo y hermoso, podía estar aquí en Mexicali rogando por mí, cuando yo le había dado la libertad hacía unos meses de que rehiciera su vida en León con alguna mujer que fuera más afín con él y, sin embargo, aquí estaba frente a mí con esa sonrisa que amaba, con eso