Capítulo 20 —El intruso
El transcurso de las horas posteriores al desayuno no trajo consigo una tregua real, sino una transición hacia un tipo de silencio mucho más vigilado. Ivanka permaneció en el extremo del sofá del salón principal con la tablet nueva entre las manos. Sus dedos se movían con agilidad sobre la pantalla táctil, familiarizándose con la interfaz y probando el peso del lápiz óptico. Dante, desde el sillón de enfrente, la observó de manera intermitente mientras revisaba en su lapt