Mundo ficciónIniciar sesiónBrenda Conor es una chica huérfana criada por su despiadada abuela, quien la vende a un millonario paralítico para que sea su esposa, pero él, además de una esposa necesita un heredero, así que hará hasta lo impensable para conseguirlo. Una chica inexperiente, un empresario paralítico 12 años mayor en busca de un bebé, ¿qué puede salir mal?, ¿cómo se las ingeniará Mateo Amery para lograr su objetivo dada su incapacidad?
Leer másCapítulo 91 – Renovación de votosBrenda:Cuando al fin tuve un momento de paz, luego de mucho tiempo, pude hacer una retrospectiva de lo que fue mi vida este último año y, mirándola desde lejos, diría que da un poco de miedo. Si bien mi abuela era una tirana sin corazón, era la única familia que tenía luego de la muerte de mis padres, y el hecho de que me hubiera vendido, porque eso fue lo que hizo, al mejor postor es algo que le congelaría la sangre en sus venas a cualquiera, así que ahora me la congelaba a mí. Lo que pasé los primeros meses a manos de Izan no tenían comparación a lo que viví en manos del verdadero Mateo. Los primeros tiempos quise morir, pero el destino me tenía preparada una broma macabra, pues me enamoraría de mi abusador, sí de Izan Amery. Un hombre frío y despiadado, que poco le importó que yo fuera una chiquilla 12 años menor que él y sin experiencia ninguna, sin embargo también era un hombre amoroso y protector que demostró ser capaz de hacer cualquier cosa p
Capítulo 90 – la marca de sangreNarrador:Izan lo ve caer con horror y corre hacia él, que yace en el suelo, se arrodilla a su lado, toma la cabeza de su hermano con desesperación y le ruega que no se muera– No te mueras hermano, no te mueras – grita llorando– Viví muchos años de prestado, tendría que haber muerto en aquel accidente – respondió con mucha dificultad– Pero no lo hiciste, podemos arreglar las cosas, como siempre lo hacemos– Nunca lo hicimos – tosió y un borbollón de sangre salió por su boca – yo jamás te perdoné – y en un suspiro la vida lo abandonóIzan desesperado y sin importarle la crueldad de las últimas palabras de su hermano, lo sacude tratando de revivirlo. Brenda, quien se suelta del agarre de Luka, corre a su lado para abrazarlo, pero Izan no reacciona, sigue llorando y sacudiendo el cuerpo, ahora sin vida, de su hermano.– Izan mi amor – y lo abraza con fuerza– He visto morir a toda mi familia, ya no me queda nada, ¿qué va a ser de mí?– No Izan, estoy y
Capítulo 89 – no eres aptaNarrador:Como ya se le había hecho costumbre, Mateo irrumpe en la habitación de Brenda, cosa que hace sobresaltar a la joven quien se estaba quedando dormida luego del almuerzo.– Brenda, he conseguido hora con tu ginecólogo para ésta tarde– ¿en serio?, no esperaba que fuera tan rápido – en realidad sentía alivio, pues sabía que había altas probabilidades de que Izan usara esa salida para rescatarla– Quiero que todo esté en orden para que puedan hacer la inseminación artificial cuanto antes– ¡por supuesto! Estoy lista para cumplir con mi parte del trato, espero que luego tu cumplas con la tuya – Mateo solo gesticuló una mueca – ¿a qué hora es?– A las 4, así que será mejor que te prepares, salimos a las 3 y mediaUna vez en el consultorio fue atendida de inmediato– ¿Podríamos hacer la revisión detrás del biombo? – le preguntó al doctor y luego dirige su mirada a Mateo – si a ti no te molesta cariño– ¡No, claro que no!, como te sientas más cómoda – pues
Capítulo 88 – el ginecólogoNarrador:El hecho de que Mateo encontrara las llaves en el suelo fuera de la puerta de su habitación, hizo que empezara a ser más precavido y no las dejara tan descuidadamente en cualquier sitio, a lo que siempre las llevaba con él, atadas con una cadena a su cinturón y en la noche, cuando dormía, no solamente pasaba el cerrojo en su habitación, sino que las guardaba en una pequeña caja fuerte que tenía oculta detrás de un cuadro. Así que Ema ya no pudo llevarle el móvil a Brenda para que se comunicara con Izan, ya que la paranoia de Mateo hacía que Ema no pudiera tener el móvil consigo cuando iba a llevar comida para Brenda, pero como no sospechaba que ella la estaba ayudando no lo revisaba, con que ella lo dejara en la mesa que estaba en el pasillo junto a la puerta del dormitorio de su esposa, le era más que suficiente.– Brenda – respondió Izan la llamada entrante con mucha expectación– No, señor Amery, soy Ema – dijo en tono bajo – lamento decepciona










Último capítulo