Ian se encontraba sentado en el inmenso sofá del Penthouse, con una laptop descansando sobre sus rodillas y una pila de documentos a su lado. A pesar del dolor latente en su costilla fisurada, su mente no podía darse el lujo de detenerse. Estaba revisando unos asuntos financieros cuando la pantalla de su teléfono celular se iluminó sobre la mesa de cristal.
Al ver el nombre de su padre en el identificador, dejó escapar un suspiro pesado. No atendió de inmediato; dejó que el aparato vibrara un p