Cuando amaneció a la mañana siguiente, los cálidos y brillantes rayos del sol mediterráneo se filtraron a través de los inmensos ventanales, bañando la habitación con una luz dorada. Annie abrió los ojos lentamente, parpadeando ante la claridad. De inmediato, su mente registró que algo no encajaba. No estaba en la inmensa cama del penthouse, ni las paredes tenían el tono grisáceo y moderno al que se había acostumbrado en las últimas semanas. Las vigas de madera rústica en el techo y el suave so