Más tarde, como habían decidido quedarse en la tranquilidad de la villa, Ian aprovechó el tiempo libre para sacar su portátil. Se instaló en uno de los amplios sofás de la sala de estar, decidido a ponerse al tanto con algunos asuntos urgentes de la compañía. Se encontraba en medio de una videollamada internacional con Christopher, revisando estadísticas, mencionando detalles sobre los próximos movimientos de la empresa y dictándole órdenes precisas a su asistente con esa autoridad nata que lo