Annie cerró la puerta de su habitación a sus espaldas y se apoyó contra la madera, deslizando una mano temblorosa hasta su pecho. Podía sentir su propio corazón latiendo con una fuerza desbocada, golpeando contra sus costillas como si quisiera escapar.
Apretó los párpados con fuerza, intentando bloquear la tormenta de pensamientos, pero fue inútil. Inevitablemente, la escena de apenas unos minutos atrás volvió a proyectarse en su mente con una nitidez abrumadora. Recordó el calor de las manos d