Habían pasado algunos días desde el nacimiento de los gemelos y por primera vez la noche había caído en completo silencio.
No era el mismo silencio de antes de que nacieron los pequeños, no era el de la incertidumbre o el miedo, era uno distinto, un silencio lleno.
Como si todo, por fin, hubiera encontrado su lugar.
La manada dormía, después de temporadas de tensión, de sangre, de decisiones de vida y muerte y ahora, todo estaba en calma.
Y en el centro de esa calma, en la cabaña más proteg