— Está cruzando. — Murmuró Mara.
— ¡Haz algo! — Ares levantó la mirada, furioso.
— No depende de mí. — Contestó Mara.
— Entonces, tendré que llevarla a la ciudad… — Ares se levantó, decidido. — ¡Busquen un auto!
— Ares… Es peligroso moverla así… Esto es muy diferente a lo que los humanos… — Freya, que estaba en la habitación, intentó hacerlo entrar en razón y calmarlo.
— ¡No me importa! ¡No me interesa! ¡Yo solo quiero a mi Selina conmigo! ¡Quiero a mi luna de vuelta! — Gritó Ares con tod