Las manos de Liana estaban tensas a los costados, mientras que ojos estaban cristalinos, claros, dolorosamente claros.
— ¿Por eso me rechazaste? — Repitió Liana.
Sintiendo el trago amargo que se repetía, antes Ares la había rechazado por una humana y ahora la historia se repetía por la hermana.
¿Acaso Liana estaba destinada a ser desplazada por los humanos? ¿Acaso la propia sangre humana que Liana ocultaba significaba una maldición?
Ella no gritó, no necesitó hacerlo, Roth no respondió, se