La mirada que Selina le lanzó a Ares, no era solo de dolor, era de traición y estaba cargada de rabia, temor, indignación, una gran mezcla de sentimientos encontrados.
— Todo este tiempo, Ares… — Habló Selina, con voz baja. — Todo este tiempo sabías que yo estaba en peligro, que podía morir, que podían… hacerme algo.
— Jamás lo permitiría…
— ¡Pero decidiste por mí! — Estalló Selina con fuerza. — ¡Se trataba de mi vida y decidiste que yo no merecía s