— Señor… Aún tiene hombres fieles que confían en usted… — Murmuró el joven guardia, abriendo la reja de la prisión.
Aún era antes del amanecer, cuando Roth logró escapar, pues cuando se es un alfa admirado y respetado por años por los más jóvenes, no es difícil salir de una prisión que siempre había sido controlada por lobos adeptos.
Menos lo era para Roth cuando él sabía exactamente qué botones presionar, qué distracción crear y qué momento aprovechar.
Tenía las manos libres por primera vez