Lyra despertó en una habitación que no reconocía, con luz de mañana entrando por una ventana y un perfume familiar muy cerca a ella, cuando volteó vio a su hermana sentada en el borde de la cama.
— Selina. — Murmuró Lyra, con la voz todavía pesada por el sueño.
Su hermana le tomó la mano de inmediato, con los ojos brillantes y una expresión llena de alivio.
— Estás bien. — Respondió Selina, más para sí misma que para Lyra. — Estás bien.
Lyra se sentó despacio en la cama, sintiendo todo el c